Jesús no me ha mirado
Jesús no me ha mirado.
Hace horas que está junto a mi: callado, pensativo y esquivo.
Trato de fijar sus ojos en los míos,
pero aun no lo he logrado.
Desconozco la razón de su silencio.
No puedo, no puedo comprenderlo.
Me ha escuchado durante horas y horas y no ha hablado.
Ni siquiera me ha mirado.
Quizá hice algo malo y no me lo ha reprochado.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
Está a mi lado y ni a tocarlo me atrevo.
Tiene la mirada ida, un poco pensativa.
Algo le sucede, no sabría explicarlo.
Creo que de mi, Jesús se ha decepcionado, lo sé;
pero Él no puede afirmarlo.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
No sé cuánto más esperaré, no sé cuánto más estará a mi lado.
Ambos estamos callados.
Ambos estamos pensando.
Sigo escribiendo este poema y
Él allí, sigue sentado.
No me ha abrazado, no he llorado.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
Hace horas que está junto a mi: callado, pensativo y esquivo.
Trato de fijar sus ojos en los míos,
pero aun no lo he logrado.
Desconozco la razón de su silencio.
No puedo, no puedo comprenderlo.
Me ha escuchado durante horas y horas y no ha hablado.
Ni siquiera me ha mirado.
Quizá hice algo malo y no me lo ha reprochado.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
Está a mi lado y ni a tocarlo me atrevo.
Tiene la mirada ida, un poco pensativa.
Algo le sucede, no sabría explicarlo.
Creo que de mi, Jesús se ha decepcionado, lo sé;
pero Él no puede afirmarlo.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
No sé cuánto más esperaré, no sé cuánto más estará a mi lado.
Ambos estamos callados.
Ambos estamos pensando.
Sigo escribiendo este poema y
Él allí, sigue sentado.
No me ha abrazado, no he llorado.
Y es que ni siquiera me ha mirado.
Comentarios